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"Lo mejor para una mujer es escucharla"

De vez en cuando me veo en el gusto de acudir a métodos creativos para escribir. En este cuento (antes de saber que sería cuento) decidí elegir al azar, seis recortes con palabras escritas.  Fueron las siguientes: Hable Tambos Océanos Especial de lingüística Gratis Concesionario. Como resultado obtuve un cuento, el cual quise voluntariamente hacer irónico, con el fin pues, de hacer una crítica al micromachismo, ese que es como un resto de comida entre los dientes masculinos; restos que todos podemos llegar a ver, a diferencia del que los presume, con su gran sonrisa desgraciada por un descuido que se cree insignificante. Nos reflejamos en el silencio de un sociedad avergonzada que no se atreves a decir: “tienes machismo ahí atorado entre los dientes”.     “LO MEJOR PARA UNA MUJER ES ESCUHARLA” – Público que nos ve y nos escucha...lo mejor para una mujer es escucharla, yo les digo esto de buena fe, ¡Se los digo siempre! – Hable señora, que qui...

Oda al reloj de arena.

  Reloj de arena En tu cuerpo se cuentan mis horas…miedos y esperanzas.   Avisas la aproximación de mi muerte vacilando la velocidad con que se me escapa la vida.   En tus curvas se crea la ligera cascada desierta destinada a ahogar la boca del vacío.   Guardas el líquido terrestre creador de una montaña que no puedo tocar.   Te cubres de tu propio tú… pero trasformado como la oruga arenal que se desliza por las alas de una mariposa de vidrio.   Tu efímero recorrido se dedica a contar la eternidad   Tú no das las pausas de esperanza  que un reloj normal ni el espacio silencioso  que existe entre un tic, y un tac.   Tu paso inexorable desgarra la ilusión que el hombre tiene de la inmortalidad.   Te observo  en algún  vano intento de apreciar tu fluidez temporal.   Deseo  verte dormir  dispuesto en horizontal ese momento  es detener la ilusión del ...

Ocasión para el baño

Quiero amarte en el baño donde la voz tarda más en irse donde el eco se convierte en la sombra invisible de mis palabras donde la gotera del lavado juega a ser el reloj al que ignoramos. ¿Y en la regadera?  El agua hirviendo va empañando la lámina vanidosa que nos recuerda nuestros defectos donde se plasma el reflejo oculto de nuestros cuerpos  Con curiosidad nos acercamos  y solo encontramos  miradas empañadas  que no nos permiten ver lo que disgustamos.  Sí quiero decirte un poema mientras te duchas  para que quede impregnado en los poros de tu piel mojada  Quiero también pintarte en los azulejos blancos salpicados del deseo líquido que se resbala de mi piel.  Sobre todo, quiero amarte en el baño porque allí es donde uno se desase de toda la inmundicia que lo abraza diariamente  amarte en limpio en mojado  entre jabón perfumado cubiertos de la espuma invisible  de una tina que no existe. Quiero amarte en el baño donde lloro e...

Círculo patético

 Este texto lo escribí  hace 3 años. (borrador) A quien corresponda: Te encuentro aún colgando de mis párpados pesados junto a mis lagrimales marchitos inservibles Me hieres en las corneas me hieres   Tus últimos pasos todavía resuenan en mis oídos no pienso en otro sonido y afuera… el desmesurado silencio advierte llevarme a la locura   Té sigo pintando de rojo en la desesperación ya no lo soporto quiero apretarles el cuello a las ilusiones que me reclaman decepcionadas el porqué de tu adiós   Tu ausencia me ha cosido los labios me ha cosido los ojos las manos me siento inútil en el corredor se encuentra tirado mi cuerpo empolvado de recuerdos sucios secos   Mi boca tiene sed de tu voz tu voz que no está continúa bailando sobre mis huesos que duelen como huecos negros de dientes olvidados   Mis oídos otra vez mis oídos los que lloran sangre a gritos nadie los escucha lloran atormentados...

Día normal

 Siempre estoy medio triste, medio vacía, medio desolada y medio distraída, más concentrada en mi tristeza. Siempre me empapo de los lugares que más triste me ponen. Es triste, triste, triste, habitar en la medianía de la tristeza, porque no es tan grande para llorarla, ni tan pequeña para ignorala, es específicamente la porción de tristeza con la que uno puede cargar todos los días; la gotita de agua cayendo continuamente sobre la piedra, como castigo de un no sé qué o un gusto sin saber por qué. Mi tristeza soplándome frío en el pecho, mi tristeza cantándome a volumen mesurado. Mi tristeza, solo mía, de nadie más. -Bertha Landín. 

Triste apología de un recuerdo

  No te miento cuando te digo que tu cuerpo huele a árbol, huele a roble humedecido por la lluvia, como aquel árbol donde de noche jugamos a buscarnos; yo me escondo, me hago diminuta entre sus raíces, luego tú pronuncias mi nombre y no respondo. Mi silencio hace que entres en la cálida desesperación de un enamorado que no encuentra lo que ama, gritas mi nombre... no te miento, quiero reírme, pero me cubro la boca, porque quiero saber cuánto es que me amas. Tu mano recorre la piel áspera del árbol y al encontrase cerquita de la mía, me apresuro a asustarte con la araña de mi mano. —­­­Eres tú— me dices, y con tus manos me recoges de entre las hojas secas como un bebé abandonado, me acercas a ti, me escondes entre tu cuerpo y tus brazos, creo que tus labios me susurran algo, pero no los escucho. El viento sopla mi oreja, su silbido me hace recordar que existen las horas. Hace horas tenía que haber llegado a casa.   Nos sentamos un rato bajo la sombra del árbol. No hay sol, ...

Un olor ausente

  El camión huele a cansancio, a sueños medio despiertos, a caras dibujadas con tiza suave; todos duermen con los ojos abiertos y sueñan a través de las ventanas rayadas, yo también sueño así. Hace calor, abro una de las ventanas y se me escapan los recuerdos, pero antes, se pasean por mi pecho que los despide, salen de mí, veo cómo se los lleva el viento; puede doler un poco.   Un niño balancea sus pies junto a mí, sus ojeras jóvenes ocultan una sonrisa tímida que nunca recibiré. Alguien jala mi cabello, prefiero ignorarlo. Prefiero leer el texto a través del hombro del hombre sentado delante de mí, “Hija cuídate mucho, ya voy para el trabajo, desayunas en la escuela. Te quiero”.   Hay oraciones que nos duelen solo a algunos, por eso imagino que mi celular recibe un mensaje, es mi padre diciendo que me quiere, que me cuide y que desayune en la escuela.   Sé cómo huele todo cuando estoy triste, huele como al mar en la madrugada cuando se está solo, a sales co...